Parroquia Ortodoxa Rusa San Nectario de Pentapolis

Que Dios les Bendiga y les Ayude

 

La Regla de San Pacomio

Nota: Este texto está redactado a partir de la traducción que al inglés hizo el Padre Lawrence de Jordanville. Este orden fue dado a San Pacomio por un Ángel, y fue la regla que él usó en cada hora del día y de la noche (Archimandrita Lázaro (Moore), St. Seraphim of Sarov: A Spiritual Biography, p. 77). Es una regla de oración que se presta especialmente a la memorización, y como tal es una que puede ser practicada en situaciones en las que no es práctico para uno rezar usando un libro de oraciones.

 

Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo Hijo de Dios, ten piedad de nosotros.

Amén. Gloria a Ti, Nuestro Dios, gloria a Ti.

Oh Rey Celestial, Consolador, Espíritu de la Verdad, que estás en todas partes y llenas todas las cosas, Tesoro de todo lo bueno, y Dispensador en la Vida, ven y mora en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Oh Bondadoso.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh, Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh, Señor, perdona nuestros pecados. Oh, Soberano, absuelve nuestras transgresiones; Oh, Santo, mira y sana nuestras debilida­des por Tu nombre.

Señor, ten piedad. (3 veces)

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Vénganos Tu Reino, há­gase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan sustancial nuestro, dánoslo hoy, y perdona nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del maligno.

Oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros. Amén.

Señor, ten piedad. (12 veces)

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

            Venid, adoremos al Rey nuestro Dios.

            Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo Rey, nuestro Dios.

Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo mismo, Rey y Dios nuestro.

Salmo 50

Apiádate de mí, oh Dios, según tu gran misericordia; según tu inmensa bondad, borra mi iniquidad. Lávame más y más de mi maldad y purifícame de mis pecados.  Pues reconozco mis culpas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, sólo contra ti, he pecado y delante de ti he hecho el mal, por lo tanto eres reconocido justo en tu sentencia y soberano en tu juicio. Considera que en maldad fui modelado y en pecado me concibió mi madre.  Porque, Tú que amas la verdad en lo interior me descubres los misterios profundos de tu sabiduría. Rocíame con hisopo y seré puro; lávame y emblanqueceré más que la nieve. Hazme escuchar la alegría y el júbilo, y mis huesos abatidos se estremecerán de regocijo. Aparta tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva dentro de mí un espíritu recto.  No me alejes de tu presencia y no quites de mí tu Espíritu Santo. Devuélveme el gozo de tu salvación y un espíritu libre me sustente. Enseñaré a los impíos tus caminos y los pecadores volverán a Ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios de mi salvación y aclamará mi lengua tu justicia. Abre, Señor, mis labios y cantará mi boca tus alabanzas. Pues no es sacrificio lo que te complace. Si te ofreciera un holocausto no lo quieres. El sacrificio para Dios es el espíritu arrepentido. Al corazón contrito y humillado, Tú, oh Dios, no lo desprecias. En tu bondad, Señor, trata benignamente a Sión y reconstruye las murallas de Jerusalén. Entonces aceptarás el sacrificio de justicia, las ofrendas y los holocaustos. Entonces se te ofrecerán víctimas en tu altar.

El Credo

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, y de todo lo visible e invisible. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no creado, consustancial al Padre, por quien todo fue hecho; quien por nosotros los hombres y para nuestra salvación, descendió del cielo, se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen y se hizo hombre; Fue crucificado también por nosotros, bajo Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado; y resucitó al tercer día, según las Escrituras; Subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre; Y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su Reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor, Vivificador, que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, que habló por los Profetas. Y en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos, y la vida del siglo venidero. Amén.

La Oración de Jesús:

Oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador. (100 veces)

La Despedida

Verdaderamente es digno bendecirte, oh progenitora de Dios, siempre bienaventurada y purísima Madre de nuestro Dios. Tú eres más venerable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, a ti que sin mancha diste a luz al Verbo de Dios y que verdaderamente eres la Madre de Dios, te celebramos.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, ten piedad. (3 veces)

Oh Señor, Bendice.

Oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios, por las oraciones de su Purísima y Santísima Madre, de nuestros santos y teóforos padres, y de todos los Santos, tenga misericordia y nos salve, porque es bueno, misericordioso y amante de la humanidad. Amén.

 

http://www.saintjonah.org/services/stpachomius.htm

 

Oración por el Bienestar de la Iglesia Rusa

Reforma de la Oración por la Salvación de Rusia, aprobada por el Concilio de Obispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa Fuera de Rusia, de Mayo de 2008

Diácono- Roguemos al Señor.

Coro- Señor, ten piedad.

Sacerdote- ¡Oh Señor Jesús Cristo Dios nuestro, acepta de tus indignos siervos nuestras palabras de gratitud: porque Tú has concedido la unidad a la Iglesia de Rusia y has transformado en alegría el lastimero clamor de Tus siervos. Atiende ahora nuestra súplica: Trae a Tus trabajadores a los campos de labranza, para que a la Iglesia no le falten buenos pastores que iluminen a la inmensa multitud de aquellos que nunca recibieron la enseñanza de la Fe, o, habiéndola recibido, se apartaron de ella. Inculca obediencia a Ti en los que gobiernan, justicia y misericordia en sus juicios; compasión en los ricos y longanimidad en los débiles: que en nuestra tierra crezca y se engrandezca el reino de Cristo, y que en él seas glorificado Tú, oh Dios, que eres admirable en tus santos. Hazte presente como Todopoderoso sobre los que han sido desviados por herejías o cismas, los que se han alejado de Ti, o que no Te buscan, para que ninguno perezca, sino que todos seamos salvos y logremos el conocimiento de la Verdad: que todos, en armoniosa unidad de mentes y en amor constante, podamos glorificar Tu dignísimo Nombre, Oh, Señor de corazón amante y paciente, por los siglos de los siglos.

Coro- Amén.

Intercesión a Todos los Santos de Inglaterra

Salva, oh Dios, a Tu pueblo y bendice a Tu heredad, Visita a Tu mundo con Misericordia y Generosidades. Exalta la Fortaleza de los Cristianos Ortodoxos y Envía sobre nosotros Tus Abundantes Misericordias. Por las oraciones de nuestra Purísima Señora, la Madre de Dios y Siempre Virgen María, por el Poder de la Preciosa y Vivificadora Cruz, por la Protección de los Poderes Celestiales Incorpóreos, por la Protección del Honorable, Glorioso Profeta, Precursor y Bautista Juan; de los Santos, Gloriosos y Alabadísimos Jefes de los Apóstoles, Pedro y Pablo, de los Santos Apóstoles Simón el Zelote y Aristóbulo y los Doce y Setenta Apóstoles; de nuestros Santos Padres, Grandes Jerarcas y Maestros Universales, Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo; de nuestro Santo Padre, Nicolás, Arzobispo de Myra en Licia, el Milagroso, del Santo Mártir Alban el Primer Mártir de las Islas; de nuestros Santos Padres Gregorio el Grande y Agustín de Canterbury, Apóstoles de los Ingleses, Ethelberto, Alto Rey de los Ingleses, Lorenzo y Melitos, Arzobispos de Canterbury, Osvaldo de Heavenfield, Paulino de York, Félix de Dunwich, Apóstol de Anglia Oriental, Aidan de Lindisfarne, Birino y Cedd, Apóstoles de Wessex y Essex, Botolf de Iken, Chad de Lichfield, Cuthberto de Lindisfarne, el Milagroso; de nuestras Santas Madres, Audrey de Ely, Hilda de Whitby, Mildred de Minster, Werburgo de Chester, Milburgo de Wenlock; de nuestro Santos Padres, Teodoro de Tarso, Arzobispo de Canterbury, Erkenwald, la Luz de Londres, Benedicto de Wearmouth, Wilfrido de York, Adelmo de Sherborne, Guthlac de Crowland, Beda el Venerable, Clemente y Bonifacio, Apóstoles para los Paganos; Swithin de Winchester, el Milagroso, Edmundo el Mártir, Rey de Anglia Oriental, Teodoro de Crowland y todos aquellos Cruelmente Martirizados por los Nórdicos; del Santo Rey de Inglaterra, Edgar el Pacífico, del Santo, Muy Creyente Rey de Inglaterra y Portador de la Pasión Eduardo el Mártir; de nuestra Santa Madre Edith de Wilton; de nuestros Santos Padres Ethelwold de Winchester, Dunstan de Canterbury, Osvaldo de York, Alfege el Mártir, Arzobispo de Canterbury, de la Santa y Justa Nueva Mártir Isabel y el Recién Revelado Juan, Arzobispo en Londres y de todos los Santos que han resplandecido en la Tierra Inglesa; del Santo Victorioso Jorge, el Gran Mártir; de los Santos, Gloriosos Mártires y todos los Nuevos Mártires y Confesores de todas las Tierras de la Tierra; de nuestros Reverendos y Teóforos Padres, de los Santos y Justos Ancestros de Dios, Joaquín y Ana; y de todos Tus Santos, te suplicamos, oh Misericordiosísimo Señor, Escucha las Peticiones de nosotros Pecadores, que suplicamos ante Ti, y ten Piedad de nosotros.

http://www.orthodoxengland.org.uk/

Oraciones Durante el Día


Antes del Almuerzo

Padre nuestro...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de lo siglos. Amén.

Señor, ten piedad (3 veces)

Oh Cristo, nuestro Dios, bendice el alimento y bebida de tus siervos, porque eres Bendito, ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Amén



Después de Almuerzo

Te damos gracias, Señor, oh Jesucristo nuestro Dios, porque nos has llenado de tus bienes terrenos; no nos niegues Tu Reino Celestial. Y así como estabas siempre presente entre Tus discípulos, ven entre nosotros y sálvanos.



Al empezar alguna Obra

Señor, Jesucristo, Hijo Unigénito del Eterno Padre. Que dijiste con Tus labios purísimos: “Sin Mi no podéis hacer nada”. Señor, Dios mío, acogiendo con fe en mi alma y corazón Tu divina palabra, recurro humildemente a Tu bondad; ayúdame a mi pecador, a fin de que por Tu gracia, concluya la obra que voy a empezar. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Oración antes de Estudiar

Oh Dios infinitamente bondadoso, derrama sobre nosotros la gracia de Tu Espíritu Santo, que da y fortalece nuestras fuerzas espirituales, a fin de que aplicándolos a la enseñanza propuesta, crezcamos para la gloria Tuya, oh Creador nuestro, para el consuelo de nuestros padres, y para ser útiles a la Iglesia y a la Patria. Amén



Oración para después de Estudiar

Te agradecemos, oh Creador, de habernos concedido Tu gracia, para escuchar la enseñanza. Bendice nuestros superiores, padres y preceptores que nos guían en el conocimiento del bien y danos fuerzas y firmeza para perseverar en nuestros estudios. Amén.

 

Tropario de Acción de Gracias por cualquier beneficio de Dios.

Nosotros, indignos siervos tuyos, agradecidos por tus múltiples y grandes beneficios, te alabamos, te bendecimos, te rendimos gracias y exaltamos Tu misericordia, clamando a Ti con humilde amor. ¡Gloria a Ti, que eres nuestro bienhechor y nuestro Salvador!



Oración por el Enfermo

Oh Santísimo Padre, Médico Celestial de nuestro cuerpo y nuestra alma, que has enviado a Tu Unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para sanar las enfermedades y para liberarnos de la muerte, sana a Tu siervo de todo sufrimiento y recobra su salud, por la gracia de Tu Hijo Divino, por las oraciones de nuestra Reina, siempre Virgen María, Madre de Dios, y de todos los santos; porque eres la fuente de toda cura, oh Señor, y te damos gracias, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.



Oración de los Hijos por los Padres

Oh misericordioso Señor Dios, Tú me has ordenado y mandado honrar a mi padre y a mi madre y verdaderamente también mostraste hasta Tu muerte sumisa obediencia a tus padres. Desde lo profundo de mi alma, fervientemente te imploro, oh Bondadoso Jesús, mi Dios, escucha mi plegaria y ten piedad de mis padres, quienes me educan e Tu gracia y amor. Protégelos de todo mal, daño y enfermedad, concédeles salud y con misericordia vierte tus bondadosas bendiciones sobre ellos. Bendice sus esfuerzos y actos, ten misericordia de ellos según Tu gran bondad, para que, sirviéndote fielmente, a través de ellos también pueda yo ser digno de alabarte y servirte. Amén.

 

La Oración de Jesús

“Señor, Jesucristo Hijo de Dios, ten piedad de mí que soy pecador”



Plegaria de San Efrén el Sirio (Esta plegaria debería ser rezada en el transcurso de toda la Cuaresma, de lunes a viernes, al final de las plegarias matinales y vespertinas. Se lee esta plegaria en el templo en los oficios durante todos los días de la semana).

  • Señor y Dueño de mi vida, el espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y de locuacidad, no me lo des. Postración.

  • Mas el espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor, concédemelo a mí, tu siervo. Postración.

  • Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias ofensas y no juzgar a mis hermanos, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén. Postración.


Luego nos inclinamos doce veces diciendo: Dios, purifícame a mi pecador. Y otra vez la oración completa con una postración al final.

 

Oración ante la Influencia Demoniaca

Dios Omnipotente que libraste al genero humano de la esclavitud del adversario por la gloriosa muerte y resurección de tu Hijo nuestro Salvador que hizo caer a Satanas como un rayo. Por la Santa y vivificante Cruz líbrame (libra a tu siervo N.) de la influencia de espíritus inmundos. Ordénale a Satanás que parta lejos de mí por el poder de tu único Hijo. Rescáteme de las influencias demoniacas y de la oscuridad. Lléname de la luz del Espíritu Santo para que pueda guardarme contra todas las trampas de los demonios astutos. Cóncedeme que un ángel siempre vaya ante mí y me conduzca por el camino de la rectitud todos los días de mi vida, glorificando tu Nombre glorioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración ante lo Desconocido

Oh Señor, que sostuviste la mano de Pedro cuando empezó a hundirse en el mar tormentoso, si estás conmigo, nadie podrá contra mí. Concédeme el escudo de la fe y la armadura poderosa del Espíritu Santo para protegerme y guiarme y que pueda hacer tu voluntad. Mi futuro pongo en tus manos, oh Señor, que se cumpla siempre tu santa voluntad.

 

Oración al Entrar en la Iglesia

Entraré en tu casa, Oh Señor, buscando la grandeza de tu misericordia, y con temor me postraré y te adoraré en tu templo santo. Guíame para que camine siempre con rectitud pues los enemigos me rodean. Que tu voluntad se cumpla en mí, para que con mente clara y puro corazón pueda glorificarte. A ti, Dios mío, Trinidad gloriosa y Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración al Salir de la Iglesia

Ahora, Soberano, deja que tu servidor se vaya en paz, según tu palabra; porque mis ojos han visto tu salvación, la que has preparado ante todas las naciones; luz para iluminar las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

ORACION AL AMANECER

 

Oh Señor eterno y Creador de todas las cosas

Quien a esta vida de tu inefable bondad me llamaste;

Quien me otorgaste la gracia del Bautismo y el sello del Espíritu Santo,

Quien has instigado en mí el deseo de buscarte; único Dios verdadero,

escucha mi oración.


Vida no tengo, ni luz, ni gozo, ni sabiduría

Ni fuerza, sino solo en ti, oh Dios.

Por causa de mi indignidad no me atrevo a alzar mis ojos hacia ti.

Mas has dicho a tus discípulos:

“Cualquier cosa que pidiereis en oración creyendo, recibiréis.

Y Cualquier cosa que pidiereis en mi nombre, lo haré.”

Por tanto, me atrevo a invocarte:

Purifícame de toda mancha de carne y de espíritu,

Enséñame a orar correctamente.


Bendice este día que has dado a mí, tu siervo indigno;

por el poder de tu bendición, capacítame para hablar

y obrar en todo tiempo según tu gloria

con espíritu puro, con humildad, paciencia, amor,

gentileza, paz, valentía y sabiduría:

siempre sabedor de tu presencia.


Por tu inmensa bondad, Señor y Dios mío,

Muéstrame el camino de tu voluntad.

Y concédeme caminar ante tus ojos sin pecado.


Oh Señor, ante quien todos los corazones se abren,

Tú sabes de cuales cosas tengo necesidad,

mi ceguera y mi ignorancia tu sabes,

conoces mi enfermedad y la corrupción de mi alma,

Y tampoco de ti se esconden mi dolor y angustia.


Por tanto te suplico, escucha mi oración.

Y por tu Espíritu Santo enséñame el camino por donde deba andar,

Y cuando por otros senderos mi débil voluntad me lleve,

No me abandones, Señor, y vuélveme de nuevo a ti.

Por el poder de tu amor, concédeme perseverar en lo que es bueno.

Presérvame de toda obra o palabra que corrompe el alma.

Y de todo impulso desagradable a tu vista, y dañoso a mí prójimo.

Enséñame lo que deba decir y lo que deba hablar,

Y si es tu voluntad que no responda a veces,

Inspírame a guardar silencio en un espíritu de paz,

Para que no cause pena o dolor a mi prójimo.

Establéceme en el camino de tus mandamientos,

Y hasta mi último aliento no dejes que me aparte de la luz de tus mandamientos,

Y que tus preceptos puedan ser la única ley de mi ser en esta tierra

Y en toda la eternidad.


Sí Señor, te ruego, ten piedad de mí.

Compadece mi aflicción y mi pobreza,

Y no escondas a tu siervo el camino de salvación.


En mi extravío, oh Dios, te pido muchas y grandes cosas,

Aunque conozco siempre mí flaqueza, bajeza y vilezas.

Ten piedad de mí.


De tu presencia no me quites por causa de mi presunción.

Mas bien aumenta en mí este celo,

Y concédeme a mí, el peor de todos,

Amarte como tú lo has ordenado,

Con todo mi corazón y toda mi alma,

Y con toda mi mente y con toda mi fuerza,

Y con todo mi ser.


Sí Señor, por tu Espíritu Santo,

Enséñame buen juicio y sabiduría.

Concédeme conocer tu verdad antes de descender a la tumba.

Conserva mi vida en este mundo hasta que pueda ofrecerte un arrepentimiento digno.

No me quites en medio de mis días,

Ni cuando aún mi mente esté ciega.

Cuando te plazca traer mi vida a su fin, prevén me

para que prepare mi alma a venir ante ti.


En esa hora temible está conmigo, oh Señor,

Y concédeme el gozo de tu salvación.

Purifícame de toda falta secreta, de toda iniquidad que en mí se esconda,

Y dame una respuesta propicia delante del juicio de tu trono.


Sí Señor, por tu gran misericordia

E infinito amor por la humanidad,

Escucha mi oración.

 

Archimandrita Sofronio (Sakharov)

Discípulo de San Siluan, del libro "On Prayer"

publicado por el Monasterio de San Juan Bautista,

Tolleshunt Knights, by Maldon, Essex CM9 8EZ, England

 

Oración de los Últimos Padres de Óptina 

Señor, concédeme recibir con tranquilidad espiriual todo lo que me traerá el día de hoy. Implanta en mí el poder de entregarme a Tu Santa Voluntad, en cada hora, instrúyeme apoyándome en todo. Cualesquiera que sean las noticias que reciba durante este día, enséñame a aceptarlas con serenidad y fuerte convicción de que todo es Tu Santa Voluntad.

Dirige mis pensamientos en todas mis palabras y hechos. En los que surgen de imprevisto, no me permitas olvidar que todo ha sido enviado por Ti. Enséñame a actuar con rectitud y juicio con cada miembro de mi familia, sin perturbar ni afligir a nadie. Dame fuerza, oh Señor, para sobrellevar el cansancio de este día y todos los acontecimientos que en él se produzcan. Dirige mi voluntad y enséñame a rezar, creer, tener esperanza, paciencia, a perdonar y amar.

Amén.

 

"Te Deum Laudamus"

Obra de San Ambrosio de Milán, se canta en diversos Molebens

A Ti, oh Dios, te alabamos,
a Ti, Señor, te reconocemos.
A Ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A Ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de Ti.
En Ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.
http://es.wikipedia.org/wiki/Te_Deum

El Inicio con Siete Inclinaciones

 

Dicha antes de cualquier regla de oración privada

Antes de comenzar cualquier regla de oración, y a su término, se hacen las siguientes reverencias (prostraciones o inclinaciones), llamadas "El Inicio con Siete Inclinaciones"

1. Oh Dios, sé misericordioso conmigo, pecador. (inclinación)

2. Oh Dios, purifícame a mí, pecador, y ten piedad de mí. (inclinación)

3. Habiéndome creado, oh Señor, ten piedad de mí. (inclinación)

4. He pecado enormemente, oh Señor, perdóname. (inclinación)

5. Soberana mía, santísima Madre de Dios, sálvame a mí, pecador. (inclinación)

6. Oh Ángel, mi santo Guardián, protéjeme de todo mal. (inclinación)

7. Santo Apóstol (o mártir, o santo padre Nombre) ruega a Dios por mí. (inclinación)

Luego: Por las oraciones de nuestros santos padres, oh Señor Jesucristo, nuestro Dios, ten piedad de nosotros. Amén.

 

http://www.orthodox.net/ustav/seven-bow-beginning.html

Para Rogar por Alguien de Forma más Diligente: [1]

 

Salva, oh Señor, y ten misericordia de Tu(s) siervo(s) ________, (Inclinación)[2]

Líbrale (a, s) de toda tribulación, ira y necesidad, (Inclinación)

De toda enfermedad del alma y del cuerpo, (Inclinación)

Perdónale (s) toda transgresión, voluntaria e involuntaria, (Inclinación)

Y haz lo que sea provechoso por nuestras almas. (Inclinación)


Esta oración está tomada desde el "Old Believer Prayer Book", disponible en la Iglesia de la Natividad en Erie (Antiguo Rito), Pensilvania.

[1] Esta oración puede ser fácilmente usada en las connmemoraciones personales que uno hace en las oraciones de la mañana o de la noche. Es usualmente mejor orar simplemente por las personas, y no tratar de mencionar all of a persons perceived "needs", y especialmente sus fallas percibidas. Dios sabe todas las cosas, y sólo desea que mostremos nuestro amor por los demás al rogar fervientemente Su misericordia por aquellos que amamos (y ESPECIALMENTE por aquellos que nosotros pecadores no amamos como debiéramos, como por nuestros enemigos y por aquellos con quienes hemos tenido algunos conflictos). Si mantenemos nuestras oraciones simples e intensas, estamos menos propensos a juzgar a nuestro hermano en nuestra oración, y nos cansamos menos fácilmente, y estamos más proclives a mantener el buen hábito de orar por los demás.

[2] Una "Inclinación", también conocida como una "poklon" es realizada haciendo la señal de la cruz, y simultáneamente inclinando la cabeza y doblando el cuerpo (hasta la cintura) hacia el suelo.

Oraciones a San Juan de Shanghai y San Francisco

 

Tropario (Tono 5):

Tu cuidado por tu rebaño en su morada / ha prefigurado las súplicas que Tú siempre presentaste por todo el mundo. / Así nosotros creemos, habiendo conocido tu amor ¡oh Santo Jerarca y Milagroso Juan! / Totalmente santificado por Dios a través del ministerio de los puros Misterios, / y Tú mismo fortalecido por lo cual, / Tú te has apresurado al sufrimiento ¡oh sumo gozoso sanador! // Apresúrate ahora también a la ayuda de nosotros quienes te honramos con todo nuestro corazón.

Oración a San Juan de Shanghai y San Francisco

¡Oh amado Jerarca Juan! Mientras vivías entre nosotros Tú viste el futuro como presente, cosas distantes como cercanas, los corazones y mentes de los hombres como si fueran tuyos propios. Nosotros sabemos que en esto tú estabas iluminado por Dios, con Quien Tú estabas siempre en la mística comunión de oración, y con Quien Tú ahora moras eternamente. Así como Tú una vez escuchaste las peticiones mentales de tu rebaño disperso incluso antes de que ellos pudieran hablarte, así escucha ahora nuestras plegarias y llévalas ante el Señor. Tú has cambiado de sitio a la vida sin dolor, al otro mundo, aún Tú estás, en verdad, no lejos de nosotros, por lo que el cielo está más cerca nuestro que nuestras propias almas. Muéstranos a quienes sentimos temor y soledad, la misma compasión que Tú mostraste a una vez los temblorosos huérfanos. Danos a nosotros que caímos en el pecado, confusión y desesperación la misma austera amada instrucción que Tú diste una vez al rebaño elegido. En Ti vemos la semejanza viviente de nuestro Hacedor, el espíritu viviente del Evangelio y el fundamento de nuestra Fe.

En la vida pura que Tú has conducido durante nuestro tiempo pecaminoso, nosotros vemos un modelo de virtud, una fuente de instrucción e inspiración. Contemplando la gracia otorgada a Ti, sabemos que Dios no ha abandonado a Su gente. Más bien nosotros caímos lejos de Él, y debemos recuperar la semejanza de Divinidad como Tú lo has hecho. A través de Tu intercesión ¡oh Bendito! Concédenos que podamos incrementar nuestro esfuerzo hacia nuestro hogar celestial, poniendo nuestros afectos en cosas elevadas, perfeccionando en oración y virtud, sosteniendo guerra contra los ataques de nuestra naturaleza caída.

Invoca la misericordia de Dios, que podamos un día encontrarte en Su Reino. Porque nuestro más profundo deseo es vivir por siempre con El, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Las Oraciones dedicadas a San Nectario de Pentápolis, se encuentran en la sección de esta página dedicada a nuestro glorioso Patrono